miércoles, 22 de abril de 2015

Wellcome Mercado de Motores

Por fin este finde semana pasado, el mercadillo vintage por excelencia pudo reabrir sus puertas en el Museo del Ferrocarril.

Un sin fin de personas ansiaban la fecha para poder disfrutar entre puestecitos y vagones de tren.




El lugar es perfecto. Se trata de uno de mis museos favoritos; el del ferrocarril.
Imaginar un mercadillo entre vagones que te transportan en el tiempo. Es el mercadillo retro por excelencia donde puedes encontrar cosas variopintas.


Os voy a hacer un minipaseo por algunos de sus puestecitos.


Nada más entrar a la derecha, te encuentras con varios puestos tipo "productos de nuestra tierra", donde puedes probar desde salmón, butifarra, queso, mermeladas, tés, y hasta caracoles! Uno de estos puestos era adorable (de bonito), vendían sardinas en lata cuya caja estaba ilustrada por un diseñador portugués. Eran una monada! De no ser por el precio daban ganas de comer sardinas, jajajaja...



Luego me llamó la atención un puesto en el que había unos Playmobil arando un huerto (monísimos ellos). Se trataba de una empresa que te alquila un huerto, ellos lo trabajan y te envían al mes una caja de verdura ecológica crecida en TU huerto que por cierto puedes verlo crecer online!!

Una opción para comer verdura ecológica bastante original pero muy cara a mi parecer.



En esta primera parte mi mejor descubrimiento y el más asequible fié un bonito puesto de galletas, donde podía personalizarlas con fotos tuyas en la oblea.
 Os dejo el contacto porque había galletitas muy monas, muchas de ellas enfocadas al día de la madre.

www.merendandogalletas.com






Además había muchísimos feriantes con productos bonitos enfocados a la decoración cuqui!

Cada cual más estupendo!




Algo que me gusta es que muchos de los comerciantes eran jóvenes emprendedores (expresión muy utilizada últimamente) y se percibe la ilusión y detalle con la que montan su puesto.

Dejamos la sala del museo y a través de la vía del tren salimos a la calle. Mesas y mesas llenas de gente tomando el sol con un refresco en la mano.

Había muchos puestos de comida. Aunque me los esperaba más bonitos (acorde a lo visto hasta el momento).
Los puestos de repostería si que eran algo más chulis!


Nosotros optamos por un perrito caliente completo, de esos que te echan mucha cebollita cuchifrita y pepinillo, a tope de salsa.
Nos lo comimos al solete con una cervecita la mar de agusto.

El ambiente de gente era buenísimo!

Continuamos por los puestos del exterior, con un sin fin de cosas de coleccionista, otros llenos de cosas inservibles del año de Mari Castaña y otros con ropa bonita retro e incluso algunos con ropa que perfectamente la hubiese comprado vuestra abuela.

Desde luego mesas y mesas llenas de cosas curiosas.
Me fascinan las cajas viejas, yo me enamoré de una lata de Colacao que fácilmente tendría 30 años.

Me habría ido cargada de cosas pero con las fotos que hice me conformo!






Os animo a que vayáis.

Es un mercado nada concreto, en el que te encuentras desde diseñadores de zapatos dignos del Mago de Oz, joyas bonitas artesanales, juguetes infantiles, ... hasta productos de papelería.

TODO, TODO, TODO......BONITO!